miércoles, 18 de octubre de 2017

Una historia apocalíptica

Lo cierto es que con los últimos acontecimientos que están pasando en nuestro país he sentido la necesidad de escribir una historia apocalíptica. Así que, ahí va, mi versión del fino del mundo o, al menos, del fin de una ciudad.

El Fin
El murmullo del Océano la despertó, a su alrededor lo único que había era la inmensidad del mar, esperando, casi sonriendo porque por fin se había librado de los molestos seres humanos. Sabía que tarde o temprano debería regresar a la ciudad para ver qué había quedado, si es que había quedado algo, tras la explosión que cayó sobre ella. Se había librado de casualidad porque alguien la había llamado para decirle que había visto una perra y unos cachorros abandonados en la playa. Había cogido su vehículo y había ido hacia allí para localizar a los animales y, salvarlos, si era posible. Su profesión de veterinaria la llevaba a rescatar a animales cada poco tiempo, salvarlos de dueños maltratadores, curarlos cuando dueños que se preocupaban por ellos los llevaban a que los atendiera. No podía compararse con un médico, a los que consideraba verdaderos héroes, pero los animales también necesitaban a alguien que los curase y a ella siempre le habían gustado. Abrió los ojos y encontró a la perra y a los cachorros rodeándola, como queriéndola proteger con su calor del cruel mundo exterior. Sabía que pronto debería regresar a la ciudad, comprobar si había sobrevivido alguien al ataque, pero no se sentía con ganas o con fuerzas. Abrazó a la madre y a los cachorros, enterró su nariz en su suave pelaje y los animales correspondieron a su afecto lamiendo sus manos. La idea de ser el único ser vivo era demasiado para procesarla. Había visto el estallido, había oído el ruido, pero por fortuna estaba lejos del lugar dónde había caído la bomba. Temía ir a la ciudad porque toda su familia, sus amigos, los vecinos, la gente que había conocido podían estar muertos. En algún momento debería regresar, hacerse con suministros, debería ir a ver el estado de su clínica, pero por el momento se quedó en silencio. Alimentó a la madre y a los cachorros, después buscó algo comestible y comió. El mundo estaba gris, todo olía a quemado, a destrucción. Por primera vez en su vida se sintió insignificante. Cerró los ojos y se tumbó en la arena, rodeada con lo que podrían ser los únicos seres vivos como ella. La madre y los cachorros la protegían con su calor, sintiendo exactamente el shock que ella tenía. Los animales la comprendían como pocas personas. El agotamiento pudo con ella, cerró los ojos y no los abrió hasta que oyó un murmullo. Abrió los ojos y contempló unas jóvenes llevando consigo un grupo de niños asustados, no tendrían más de quince años y tenían polvo en su ropa, heridas y parecían tan perdidas como ella. Se incorporó y fue hacia su furgoneta para coger algunas de las cosas que llevaba en ella para curar a los animales heridos. Los niños y las adolescentes la miraron sorprendidos, probablemente era la única adulta que había sobrevivido. 
Con atención curó las heridas de algunos de ellos  y después vio a los niños yendo hacia la perra y sus cachorros. Todos ellos los recibieron con alegría, los animales comprendían como nadie al ser humano y se dejaron acariciar, mimar, dando el consuelo que un par de fieles perros podían dar. Las adolescentes fueron hacia ella y se permitieron quebrar mientras los niños jugaban con los cachorros. Había desolación en su mirada, terror y un vacío aterrador. Ella las abrazó, ofreciendo el consuelo que una madre daría, aún no siendo madre. Era la adulta, debía hacerse cargo, proteger a los niños, a las adolescentes y a la familia de perros que habían sobrevivido. 
Al día siguiente iría a la ciudad, vería si alguien más había logrado sobrevivir, haría acopio de comida para sus dos nuevas familias la de cuatro patas y la de dos. Era el último adulto de pie y lucharía con su último aliento para proteger a lo que quedaba de su ciudad.
FIN

¡Uao! Es la primera vez que hago una historia de este tipo, la verdad nunca me ha gustado escribir cosas angustiosas, pero hoy estaba en modo apocalíptico y decidí aprovecharlo. No sé si esta pequeña familia sobrevivirá o si serán los únicos, tal vez algún día escriba la continuación y sepamos que ha sido de ellos.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de Sueños :)

sábado, 7 de octubre de 2017

Recordando datos que la historia suele olvidar sobre Ferrol

Reconozco que no me ocurre a menudo, pero a veces siento la necesidad de expresar mi opinión sobre la situación de la ciudad de Ferrol, mi lugar de origen. La verdad es que los historiadores por algún motivo olvidan siempre decir que Ferrol no es sólo la ciudad origen del peor dictador de la historia de España, sino algo más. Debo admitir que yo soy la primera ignorante de parte de la historia de Ferrol, bueno, lo era hasta que hace unos años recibí el encargo de escribir un libro sobre la historia de Ferrol y me pasé nueve meses buscando entre los libros de la biblioteca información de la ciudad para crear mi libro "Xoel e a súa viaxe no tempo por Ferrol". Un original pensado para público infantil que todavía no ha sido publicado. Así, navegando en libros y libros descubrí muchas cosas curiosas sobre esta pequeña ciudad que una vez fue una de las más grandes de España y de las más ricas. La veo ahora y siento compasión por la ciudad que fue y por la ciudad que no será mientras no haya un verdadero político con vocación para cambiar la ciudad y ayudarla a tener el resplandor que tuvo. Siempre he creído que este lugar tiene potencial, pero parece que los propios ferrolanos nos dedicamos a menospreciarla, quizás porque la historia nos ha dicho que es lo que debemos hacer porque aquí nació el peor dictador de la historia, pero sabéis qué, Ferrol tiene muchas cosas buenas que la mayoría de los historiadores parece que ignoran.
Para empezar quiero hablar de los Castrexos, los primeros habitantes de esta zona de Galicia. Ellos no fueron jamás conquistados por los romanos, sino que llegaron a acuerdos pacíficos de cohabitación.(Lo que me lleva a pensar en la situación actual de España y Cataluña, ya podían aprender de nuestros ancentros que supieron convivir sin problemas.)
Después podría irme a la Edad Media en la que los reyes del Reino de Galicia se preparaban en Xuvia, sí, cómo lo leen, en Xuvia. 
En este recuento de datos importantes también debería mencionar el más importante sobre nuestra ciudad y nuestra cultura, el primer astillero moderno de España fue el de Ferrol. Jorge Juan uno de los mayores prodigios científicos de nuestro país(al que también la historia ha ignorado) contruyó los barcos con un nuevo modelo que luego fue imitado por los astilleros de Francia e Inglaterra.
La primera ciudad de la Ilustración fue la ciudad de Ferrol, uno de los primeros periódicos nació en Ferrol, el primer Ateneo tiene su origen en esta humilde ciudad.
Las mujeres trabajaban ya desde la Edad Media en Ferrol con sus pequeños negocios porque muchos de sus maridos morían en la mar y ya más adelante, a principios de S.XIX surgió en Ferrol el primer Sindicato Fememino(sí, habéis leído bien el primer Sindicato Femenino).
La primera ciudad en declarar la II República el 14 de Abril fue Ferrol.
Sin olvidar la relevancia que tuvo en Irmandades da Fala porque muchos de los "irmandiños" eran de Ferrol y lucharon por el Estatuto de Autonomía desde el principio.
Y no quiero que olvidemos que una de las figuras más relevantes de la historia Pablo Iglesias, el creador del PSOE, también era ferrolano.
A lo largo de la historia muchos políticos llegaron a hablar de la grandeza de Ferrol y un primer ministro inglés llegó a decir que si tuviera la Ría de Ferrol la vestiría con una muralla de plata.
No quiero hablar de los maravillosos edificios construidos en la calle Magdalena que ahora se caen a pedazos, pero cuya belleza no tiene parangón desde mi punto de vista con sus hermosísimas galerías y sus formas geométricas.
La verdad es que si hago una defensa tan férrea de Ferrol hoy es porque cuando paseó por la ciudad lamento que sea un espectro de lo que fue, una ciudad fantasma en la que ni los propios ferrolanos quieren vivir. 
La historia nos ha demostrado que puede ser olvidadiza, pero a mí me gustaría que los ferrolanos y ferrolanas supieran lo grande que fue nuestra ciudad. Me gustaría poder hacer algo para arreglarla, para recomponerla de las piezas que una vez fue, pero yo no puedo hacerlo porque no soy política y no tengo fe ninguna en los políticos que nos Gobiernan. 
Contemplo cómo las casas se caen y siento frustración porque Felipe González llevó todo lo que teníamos al sur, nos dejó sin nuestro sustento, nos robó la dignidad y parece que no la hemos recuperado. Pero la historia también ha demostrado que los ferrolanos somos de otro tipo de tela, que sobrevivimos en las peores circunstancias y que no agachamos nuestra cabeza ante nadie, salvo nosotros mismos. No soy nacionalista, lo cierto es que no me gusta etiquetarme, pero hay ocasiones en las que siento la sangre Castrexa que recorre mis venas y siento la necesidad de reinvindicarnos.
Nos leemos en el próximo Tejedora e Hilandera de Sueños. Desde este pequeño recucho que es mi blog, os animo, ferrolanos, lucid vuestros colores con orgullo. 

domingo, 1 de octubre de 2017

Una reflexión sobre España, Cataluña y Democracia

Hoy quiero hacer una reflexión sobre la situación del mundo. Realmente no es novedad porque últimamente lo único que veo es cómo la gente se cree con derecho a decidir qué hacer sin escuchar las voces de los demás. La gente está tan inmersa en sí misma que ni siquiera ven lo que tienen alrededor. Lo cierto es que, desde hace tiempo, eso es lo único que veo. Personas que se creen con la verdad absoluta, que no escuchan a los demás, que ni siquiera les dan una oportunidad. La situación de nuestro país, centrándome ya en lo más pequeño, es un ejemplo de ello. No me voy a meter diciendo lo que yo opino sobre Cataluña queriendo independizarse, porque yo no soy quien para juzgar a los demás. Lo que sí creo es que últimamente todos los políticos tienen fácilmente en su boca la palabra dictadura. Los independentistas llaman dictadores al Gobierno Central y el Gobierno Central a su vez llama dictadores a los independentistas. Creo, honestamente, que ninguno sabe bien lo que dice. Es verdad que yo no he vivido una dictadura gracias a Dios cuando yo nací en este país la democracia estaba dando sus primeros pasos. Pero lo que sí puedo decir es que unos y otros no saben bien lo que se dicen, se limitan a insultarse, a amenazarse y a ignorarse unos a otros. Me parece que la Democracia es algo lo bastante serio como para hablar de ello sin tomárselo a la ligera y las decisiones de unos y de otros, en este momento, son poco más que vergonzosas. 
Los unos no respetando el deseo de los otros de ser escuchados y los otros no respetando el derecho del resto de los españoles. Me parece que lo que España necesita en este momento es replantearse qué está haciendo mal porque parece que unos y los otros se han olvidado que hace cuarenta años que hemos salido de la dictadura, pero hay momentos en los que me da la sensación de que ambos están buscando eso precisamente, una dictadura en la que no escuchar o respetar la opinión de los demás. 
Escribir la Constitución Española supuso un esfuerzo para todos los implicados y, milagrosamente, todos llegaron a un acuerdo. Unos respetaron a los otros y viceversa, llegaron a un consenso y gracias a eso hemos vivido cuarenta años en relativa tranquilidad. Me parece que lo que están haciendo los gobernantes de este país en este momento, tanto el Gobierno Central como los indepedientes, es echar por tierra el esfuerzo y trabajo de quienes nos precedieron. Es vergonzoso que hablemos de Democracia cuando lo único que veo es a unos y otros con una pataleta de niño pequeño.
Señores, póngamonos serios, porque la última vez que no lo hicimos un tipo decidió tomar cartas en el asunto y las tomó, ¡vaya si lo hizo!, creo que lo que necesitamos en este país es más gente dispuesta a escuchar y menos niños "emcabronados", y perdón por la expresión.
No suelo hablar de política, me aburre, porque yo no soy política, pero creo que en este momento lo que necesitamos no son políticos, sino personas con "sentidiño" que decidan hablar en lugar de lanzar dagas unos a otros.
Y, sí, también creo que la mayoría de nuestros políticos son unos completos ineptos porque unos y otros son los que han generado la situación y no me valen las excusas que ponen, unos y los otros, de que todo ocurre por la ineficacia del Gobierno. Creo que lo que ha ocurrido es la ineficacia de los diferentes gobiernos que ha habido en nuestro país que lo único por lo que se han preocupado es por deshacer lo que el partido contrario hizo mientras estaba en el poder. Y, asumamoslo, mientras unos y los otros sigan deshaciendo lo que hizo el anterior en lugar de mantener las cosas buenas y colaborar para arreglar las que no van bien no seremos un país. Seguiremos siendo un grupo de personas lideradas por unos políticos ineptos que se quedaron el la época de Isabel II con el pacto entre unos y otros para repartirse el pastel. Tampoco creo que las nuevas fuerzas políticas, lease Podemos y Ciudadanos, vayan a resolver este embolado porque, por lo que aprecio, lo único que quieren es sustituir al PP y al PSOE y convertirse en los nuevos liberales y demócratas. Si tenemos diferentes fuerzas políticas lo que debemos hacer es aunar esfuerzos y lograr lo que cuarenta años atras lograron un grupo de personas cuyas ideas políticas no coincidían en lo más mínimo, pero para quienes lo importante eran el pueblo español.
Porque sí, señores, Ustedes se supone que nos deben Gobernar, pero yo lo único que veo es a unos y otros rellenándose bien los bolsillos mientras el pueblo padece en silencio. 
Dicen que la Edad Media se quedó atrás, empiezo a pensar que siempre hemos estado en ella.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Una reflexión sobre la tristeza y la esperanza.


Tristeza y Esperanza

El silencio era constante. El traqueteo de la calle se había olvidado. En el aire se notaba un cambio, apresuró su paso sabiendo que ya debería estar encerrada en su casa, con la puerta cerrada. Había pasado ya la hora del toque de queda. Faltaban sólo diez metros para llegar a su casa. Apresuró el paso, las manos le temblaban cuando buscó las llaves. En un mundo en blanco y negro, la noche era más siniestra. Ella no recordaba los colores, habían desaparecido mucho antes de su nacimiento. Blanco y negro. Negro y blanco. A veces le gustaba imaginarse cómo sería el color rojo, su madre siempre decía que había sido su color favorito, tan vivo, tan puro.
El mundo había dejado de tener colores hacía cincuenta años. Ella sabía que los colores existían, pero el mundo se había vuelto arisco, un lugar frío dónde vivir. Todas las mañanas se despertaba a la misma hora, se duchaba, desayunaba, cogía sus cosas y se iba al trabajo. Entraba en su minúsculo despacho, atendía a sus obligaciones laborales, iba a comer a su hora y siempre pedía lo mismo. Chocolate y leche. 
Sabía que habían existido otros colores, otros alimentos, que todo había sido diferente años atrás cuando el mundo todavía estaba lleno de vida, cuando los Gobernantes se preocupaban realmente por la gente, antes de la última guerra.
La última guerra había sido devastadora, por un lado el líder de Esperanza y por otro el de Tristeza. Los dos se habían enfrentado en una cruel batalla, al final de la misma el mundo se había dividido. En un lado estaba Esperanza y la gente que vivía en ella y en el otro estaba Tristeza. Hacía años que la gente de uno y otro país habían dejado de relacionarse.
 Ella no comprendía la razón, hacía más de cincuenta años que su madre no veía a algunos de sus hermanos y no conocía a alguno de sus tíos. Tampoco a su padre o a su abuela.
Cuando el mundo se había dividido unos y otros habían acabado en un lado de la barrera. Abrió la puerta de su casa a tiempo y miró el cielo gris, suspiró y entró en su hogar.
El tiempo pasó, tenía setenta años cuando los líderes de Tristeza y Esperanza firmaron un tratado de paz.
El mundo recuperó el color y ella comprendió que, donde había Tristeza, siempre había Esperanza. Las dos eran caras de una misma moneda y había que abrazar a ambas.

FIN

Debo reconocer que cuando empecé a escribir esta breve reflexión no sabía muy bien por dónde iban los tiros. Me puse a escribir con la mente en blanco, dejando a mis dedos guiarse ellos mismos en el teclado del ordenador y, al final, esto es lo que me salió.
Siempre he creído que la Tristeza y la Esperanza van unidas, así que supongo que por ese motivo he redactado esta pequeña historia. Me ha quedado más filosófico de lo que pretendía, probablemente no es de los mejores relatos que he escrito, pero por alguna razón me apetece dejarlo así. No sé, quizás porque a veces es necesario recordar que la Esperanza siempre está ahí, incluso cuando el mundo se nos viene encima y debemos mantenerla guardada en nuestros corazones, del mismo modo que la esperanza quedó en el fondo de la caja de Pandora cuando todos los males se liberaron sobre el mundo. 
A mí me ocurre últimamente que veo que nuestro mundo se está consumiendo a sí mismo. El hombre se está devorando entre sí y resulta difícil ver cómo pueden arreglarse las cosas. 
En España últimamente tenemos muchos problemas a causa del separatismo de Cataluña. En Corea del norte el líder amenaza con lanzar misiles de hidrógeno. En Estados Unidos Trump canta lo de "Estados Unidos Primero" mientras en su familia hay varios casos de corrupción y, desde mi punto de vista, no se puede decir "Estados Unidos Primero" y luego preguntar si se puede perdonar a sí mismo, no es sospechoso, ni nada. En Europa tenemos heridas recientes con los atentados de las Ramblas y políticos que se han aplicado el cuento de Trump y piensan "Cataluña primero" y se dedican a sacar pancartas contra España en una manifestación por la memoria de los fallecidos en las Ramblas. 
Así que sí, estoy triste, porque pensaba que el ser humano era más inteligente, al menos lo bastante para saber que una guerra no es buena, que hay preocuparse por el interés de todos y no sólo de uno mismo y, sobre todo, que hay que respetar a los demás y no sólo hacer lo que a uno le da la santa gana sin tener consecuencias. Aún así, mantengo la esperanza. Esperanza de que somos más de lo que aparentamos, que somos capaces de escucharnos unos a otros y no pensar en destruírnos entre nosotros.
Sí, lo sé, es ingenuo por mi parte, pero como he dicho, mantengo la esperanza.
Al final, es la Esperanza la que sigue en el fondo de la caja de Pandora, esperando, sabiendo que la vamos a necesitar más que nunca.
 Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de sueños.
 

 



domingo, 3 de septiembre de 2017

Una defensa de deportes minoritarios frente al fútbol

Hace tiempo que no escribo en el blog. La verdad es que he estado bastante liada trabajando en mi primera novela negra de verdad y no paré hasta terminarla. Debo decir que me siento orgullosa del resultado.
En cualquier caso hoy vuelvo a escribir y lo hago sobre un tema que, en serio, jamás pensé que escribiría: deportes.
En primer lugar debo resaltar que no me gustan muchos deportes, pero aquellos que me gustan son minoritarios y tienen muy poca representación en los informativos de televisión e incluso las noticias de prensa. Todo esto tiene que ver con el campeonato internacional de Surf que se está celebrando este fin de semana en mi pueblo, Pantín. Este año la competición cumple exactamente treinta años en Pantín y apenas hay información sobre ella en prensa y si sale en las noticias dura apenas un minuto. Esta competición es una de las mayores que hay a nivel internacional y la única que puntúa en el circuito internacional europeo. Por poner un ejemplo, el tercer clasificado en la categoría femenina consigue 3.500 puntos que pueden hacerla subir en la clasificación mundial. Además al mismo tiempo que se produce esta competición está siendo retransmitida a través de Internet a todo el mundo, algunos años han leído comentarios que dejaban personas de otros Continentes. Hay más de cincuenta nacionalidades cada año en el circuito del Pantín Classic y alrededor de 250 competidores entre la categoría femenina y la masculina. La competición la han ganado japoneses, australianos, sudafricanos, hawaianos, brasileños, ingleses, californianos etc. 
Sin embargo no es fútbol, y ahí radica el problema. Ahora va la parte en la que digo que no me gusta el fútbol(sí, ya lo sé, debería darme vergüenza no encontrar divertido el deporte nacional, debería reflexionar sobre el hecho de que no le veo la gracia a once tipos persiguiendo una pelota) y me parece realmente injusto que en los informativos sólo hablen de fútbol cuando hay otros deportes que merecen atención o, al menos, mayor presencia. 
Pero no sólo se trata del surf, también quiero hablar de kickboxing, mi sobrino quedó cuarto en el Campeonato Español de Kickboxing y no salió ni una triste noticia sobre el campeonato en los periódicos que leo normalmente. Sé que también es un deporte minoritario, pero un campeonato español desde mi punto de vista debería tener un poco más de repercusión. 
No nos engañemos, además del surf y del kickboxing hay otros deportes como full-contact, esgrima, voleibol, kite-surf, patinaje sobre hielo etc. Muchos deportes de los que sólo tenemos información cuando son los juegos olímpicos.
 A mí, insisto, no me gustan los deportes. Sin embargo me alegro cuando gana Nadal o cuando los hermanos Gasol triunfan por el mundo en sus equipos de baloncesto y me gusta que haya información sobre ellos, pero creo que también debería haber más datos sobre otros deportes que son prácticamente ignorados en los medios de comunicación.
Desde este pequeño blog quiero lanzar una lanza a favor de los deportes, en general, y criticar abiertamente este monopolio del fútbol que hace que el resto de deportes sean ignorados.
Tristemente mi campeonato de Surf tiene más repercusión en países como Hawaii o Australia que en España y es muy frustrante. Si la gente ha conocido mi pequeño trozo de Paraíso, mi pueblo llamado Pantín, ha sido gracias a esos surfistas que han estado viniendo los últimos treinta años a darlo todo por su deporte, a tratar de llevarse los puntos que pueden mejorar sus posibilidades en el circuito internacional de surf.
Es una lástima que teniendo una competición de esta categoría, y que incluso ha sido declarado interés turístico por la Xunta de Galicia, en los informativos no salga ningún dato sobre ello y en los periódicos, ni siquiera una ligera mención.
Defiendo los deportes, aunque reconozco que no soy una fanática de ellos, y denuncio el monopolio del fútbol.
Señoras y Señores, no sólo de fútbol vive el hombre y, desde mi humilde punto de vista, no tiene gracia admirarse de tipos como Christiano Ronaldo o Leo Messi quienes se dedican a defraudar hacienda y decir que no sabían que lo estaba. 
El surf es un deporte de sacrificio, de contacto con la naturaleza y sobre todo que respeta el Medio Ambiente, en Surf lo que se ve es el compañerismo, el sacrificio y la comunión con la naturaleza. 
Y aquí dejo mi denuncia contra el fútbol y mi defensa de la naturaleza.
Hasta el próximo Tejedora e Hilandera de Sueños.

lunes, 7 de agosto de 2017

Respeto: r-e-s-p-e-t-o

Hoy en Tejedora e Hilandera hablaré de un tema que me indigna bastante y que es la falta de respeto. Sinceramente siempre he odiado a aquellas personas que no sienten respeto por los demás, nunca he podido soportar a los acosadores o a la gente que se cree superior. Es algo que me saca de mis casillas y libera lo peor de mí. En esta vida hay pocas cosas que importen tanto como el respeto a los demás y a uno mismo.
La reflexión de hoy en día tiene mucho que ver con una situación que he visto recientemente en mi pueblo y también con un artículo que he leído en el que Frank de la Jungla pedía respeto a los demás. 
Considero que el ser humano es extraordinario, somos inteligentes y tenemos muchísimas más cosas buenas de las que nos creemos. Sin embargo últimamente lo que veo en la calle es una completa falta de respeto hacia los demás. Hace poco en una tienda una mujer trató de colarse delante de mí, siendo honesta yo ni siquiera le dije nada cuando vi que esa era su intención porque he aprendido a respetar a los demás y a no decir lo primero que se me ocurre. Por fortuna la chica que estaba atendiendo en la tienda también se dio cuenta de que se intentaban colar, así que cuando terminó con la anterior clienta me llamó a mí para cobrarme. Un gesto que le agradezco porque, aunque no estaba dispuesta a montar una escena, me hubiera parecido realmente mal que la otra se me colara.
El respeto es algo sencillo, considero que todos debemos tratar a los demás de la misma forma en la que quisiéramos ser tratados. Creo que esa es una norma universal que todo ser humano debería tener clara, pero a medida que pasan los años y voy viendo a la gente me doy cuenta que el respeto está infravalorado, tanto, que prácticamente nadie lo tiene.
Desde mi humilde punto de vista queremos ser tan políticamente correctos y sentirnos tan abiertos de mente, que hoy en día se permite todo y nadie dice nada.
El insulto está a la orden del día y no me refiero al insulto cariñoso que, a veces, decimos a nuestros amigos o seres queridos, sino el insulto que ofende, que hace daño a los demás, el que nunca debería ser usado. 
Hoy en día en los colegios queremos ser tan políticamente correctos y tan democráticos que permitimos que los padres vayan a insultar o amenazar a un profesor si éste castiga a su hijo. 
Este mundo habla de libertad y todo el mundo se cree saber exactamente que significa la palabra libertad. La libertad permite que muchos insulten a los demás, que haya acoso escolar, que haya trols en Internet que insultan a los demás, sin que nadie haga nada por impedírselo.
Yo no me considero una experta en lingüística y ni qué decir tiene que tampoco me considero experta en la libertad, pero desde mi humilde punto de vista la libertad es respetar a los demás. 
Yendo a la actualidad hablaré de otro tema que tiene que ver con el respeto y es la grave situación en la cual se encuentra Venezuela, donde un hombre está dirigiendo a todo el país hablando de libertad y encarcelando a aquellos que tienen opiniones diferentes o destituyendo a aquellas voces que son contrarias a su opinión. Un país donde la libertad no existe y no existe porque hay un Presidente que se cree con el poder absoluto y no respeta a su pueblo, ignora sus necesidades y es indiferente a los niños que mueren de hambre cada día mientras él no pasa hambre, ni él, ni su gente de confianza.
Así que diré que para mí, libertad es RESPETO: R-E-S-P-E-T-O.
Llamenme ilusa, pero creo que si los seres humanos respetasemos las opiniones divergentes y a las personas diferentes el mundo sería un lugar mejor. 
Lamento ser el oráculo de malas nuevas, pero mientras no haya respeto, no seremos verdaderamente libres. Y tal y como avanza nuestro mundo es probable que el respeto sea una de esas cosas históricas de las que ya no se hablará y, tal vez, el Apocalipsis esté más cerca de lo que nos pensamos.
Y esto es todo por hoy, nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de Sueños, desde aquí animo a todo el mundo a practicar el respeto.

lunes, 24 de julio de 2017

Sobre juicios, depresiones y aceptarse uno mismo

Hoy en Tejedora e Hilandera de sueños me gustaría hablar de la costumbre que tiene la gente de juzgar a los demás, para bien o para mal, todo el mundo juzga. Si quiero hablar de este tema es porque yo me siento juzgada, hablo desde mi perspectiva y desde  mi punto de vista porque últimamente me da la sensación que me juzgan sin saber nada sobre mí o mis intereses. La cosa es que últimamente hay mucha gente que me dice qué debo hacer, cómo debo hacerlo y se consideran expertos en la materia porque las cosas les van mejor que a mí. No es ningún secreto que no estoy en un buen momento. Tras mi último trabajo, en el que me explotaron hasta que encontraron a otra persona a la que explotar, estoy en el paro. No estoy molesta por ello, la verdad es que la experiencia me sirvió de mucho y pude demostrarme a mí misma que las cosas se pueden hacer con proponérselo y trabajar duro. Me dediqué a sacar adelante un informativo de veinte minutos en los meses de julio y agosto cuando no hay ninguna información porque la corporación municipal se va de vacaciones. Y salí adelante, me pasaba doce horas en la redacción y no me arrepiento de nada. A mí me gusta trabajar duro, tener que estar veinticuato horas al día pendiente del móvil por si surgía alguna información no era un problema, más bien al contrario, me gustaba porque estaba haciendo lo que siempre he querido hacer, trabajando en una de las pasiones de mi vida que es el periodismo. Eso no salió bien, vuelvo a estar en la casilla de salida buscando mi camino.
La verdad es que sigo en ello. A lo largo de mi vida he encontrado unos cuantos atajos que he tomado, pero todos ellos me llevaron a caminos sin salida. He estado tantas veces en la casilla de salida que ya he perdido la cuenta.  No me importa, la verdad. Confieso que preferiría no tener que dar tantas vueltas, pero bueno. Hace algún tiempo se me ocurrió una frase que considero una verdad universal. La vida te da lecciones, aunque tú no quieras aprenderlas.
A mí la vida me está dando lecciones continuamente, pero voy superando las cosas poquito a poco. He tenido una depresión en la que no era capaz de levantarme de la cama y gracias a un par de excelentes amigos que estuvieron a mi lado en ese momento conseguí superarla. He estado lo más bajo que se puede estar en esta vida, me he sentido miserable, triste, sin ganas de levantarme de la cama, pero sigo de pie. Me caigo mil veces y me vuelvo a levantar, me dedico a sobrevivir que no es poco.
Así que me irrita cuando los demás me dan lecciones porque se sienten superiores a mí o se consideran más sabios que yo. 
Sé que soy extraña, diferente y no me preocupa. Tiempo atrás vivía para ser juzgada por los demás, una sola palabra podía hundirme en la miseria más absoluta. 
Pero ya no soy así. 
He crecido, he evolucionado y he aprendido mi lección.
Me sigo lamiendo las heridas, tengo cicatrices que no se ven y que todavía sangran, pero realmente no me va a impedir seguir siendo como soy, por extraña o diferente que pueda resultar a los demás.
Soy como soy.
Quizás no he encontrado todavía mi camino. Hay mucha gente que a los treinta años ya tiene todo lo que ha querido y más, yo no, pero no me preocupa porque hay gente que encuentra su camino tarde. Morgan Freeman no tuvo claro qué quería hacer hasta los 40 años y al final encontró su destino. Así que no, no me preocupa. Tengo clara mi meta, sé lo que quiero y seguiré luchando por ello.
Cada día doy pasos equivocados, pero sigo caminando, incluso cuando me pesan las piernas y me duele el corazón porque sé que al final de mi trayecto habrá un camino de azulejos amarillos y merecerá la pena el esfuerzo, las lágrimas y la lucha constante por levantar la cabeza del agua.
He sobrevivido a cosas peores y lo seguiré haciendo. No pienso parar, no voy a dejar de intentar lograr lo que quiero porque los demás se dediquen a juzgarme o a darme consejos sobre cómo debería vivir mi vida.  
Encontraré una manera de lograrlo, estoy convencida.
Así que, seguid juzgándome, sintiendo lástima por mí porque no he encontrado mi lugar todavía, hacedlo, no me importa y no me molesta. Al final sobreviviré. 
Es lo que he hecho toda mi vida y es lo que seguiré haciendo.
Siento no llorar por las esquinas cuando los demás me miráis con condescendencia, pero esa no soy yo. Hubo un tiempo en que lo fui, ¡vaya si lo hubo!, hubo un tiempo en que una supuesta amiga me decía que era más guapa, más lista y más fantástica que yo y me lo creía, pero ya no tengo dieciséis años.
Abrazo lo que soy, me acepto y es bastante más de lo que la mayoría de la gente hace.
Sé lo que soy, cómo soy. Podría ser mejor, pero si fuera de otra manera ya no sería yo.
Así que, bien, abrazo mi singularidad y me rio por dentro cuando los demás me miran con condescendencia. Porque tardaré, me perderé, tendré ganas de llorar cada día y, aún así, me seguiré levantando. 
Porque la vida me ha enseñado muchas lecciones y lo seguirá haciendo. Habrá muchas que hubiera preferido no aprender, pero si la vida me pone a prueba, que lo haga. No me voy a hundir, no me voy a dejar llevar al pozo negro. Ya estuve una vez allí y la vista no es agradable. 
Y esto es todo por hoy.
Desde aquí animo a todo aquel que sea singular que lo siga siendo, aunque los demás sigan considerándose más listos, más sabios y más guapos. 
Al final de esta vida lo más importante es aceptarse a sí mismo y una vez que nos aceptamos todo es más sencillo.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de sueños. Os animo a compartir el link de este blog si os gusta mi reflexión y si conocéis a alguien diferente que tenga miedo de expresarse tal y como es. Yo tardé treinta y ocho tacos en aceptarme, pero quizás haya alguien que tras leer esta reflexión aprenda a quererse tal y como es.


martes, 18 de julio de 2017

Doctor Who y machismo

Hoy en mi blog literario y de reflexión quiero hablar de la elección del próximo Doctor Who que ha generado una gran expectativa, haciendo que varias personas se dediquen a criticar a los creadores de la serie por convertir a la próxima regeneración del Doctor en una mujer. Bien, ayer me dediqué a leer los comentarios porque soy fan del Doctor Who y me parece una serie extraordinaria. A mí me han gustado absolutamente todos los Doctores que la han protagonizado, tengo un favorito, por supuesto, pero cada uno de ellos lo hizo de forma sensacional en su momento. Mi crítica va ante el hecho de que varios seguidores de Doctor Who han decidido dejar de ver la serie porque el próximo protagonista es la actriz Jodie Whittaker, una mujer.
 Lo curioso es que a lo largo de las múltiples temporadas de la serie nos hemos acostumbrado a que ocurran cosas raras, es una serie de ciencia ficción después de todo. Sabemos que el Doctor Who es un alien, tiene más de mil años, dos corazones y viaja en una cabina de la policía londinense. ¿Y a la gente le parece raro que se regenere en una mujer?¿en serio? Sinceramente, me enfada que un grupo de gente decida que el Doctor Who no puede ser una mujer. El nombre lo dice "Who", y Who no tiene genero. Además los seguidores de la serie ya hemos visto como el Maestro se reencarna en Missy y, por si no lo recuerdan esos fans criticones, Missy es una mujer. He visto comentarios en los que la propia creadora de la serie afirmó que una de las próximas regeneraciones del Doctor podría ser una mujer y me parece genial que lo sea porque eso demuestra que hemos evolucionado, aprendido de nuestros errores y aceptado que la mujer puede hacer exactamente lo mismo que el hombre. 
Me indignó especialmente el comentario de un troll que criticó a un padre que puso la foto de su hija de 10 años emocionadísima ante el hecho de que el Doctor sea una mujer, este ignorante se atrevió a decir que el padre no sabía educar bien a su hija porque el hecho que el Doctor fuera una mujer la iba a hacer lesbiana. ¿En serio? El padre le contestó que su hija de 10 años estaba más evolucionada que él y estoy completamente de acuerdo con esa afirmación.
Entiendo que puede haber diversas opiniones con respecto a la elección del próximo Doctor, pero los fans hemos visto como pasaba de ser David Tennant a Matt Smith, más joven, y ni siquiera hemos parpadeado y eso que el joven Matt Smith correspondía a un Doctor mayor que el de David Tennant. Hemos aceptado que en el futuro hay una ballena voladora que es el Gobierno de Inglaterra, hemos aceptado que el Doctor está casado con la Reina Victoria. Cosas que son, desde mi punto de vista, bastante más "marcianas" que el Doctor regenerándose en una mujer y en ninguna de esas ocasiones se despertaron tantas críticas porque los seguidores de Doctor Who sabemos que es una serie de ciencia ficción y puede pasar cualquier cosa.
Desde aquí, en este pequeño rincón de España, yo quiero agradecer a la BBC el valor de elegir a una mujer para ser el próximo Doctor y me confieso fan de la BBC por los restos. Me gusta cuando la sociedad evoluciona, me gusta cuando somos conscientes de que el mundo está cambiando y me encanta que una empresa fuerte como la BBC apueste por una mujer para un personaje tan increíble como Doctor Who.
Siento lástima por todos aquellos que van a dejar de ver una serie tan brillante como esta por la elección de una mujer como protagonista y me declaro fan incondicional de los padres, que como el padre mencionado anteriormente, se alegran enormente de que su hija tenga un modelo a seguir en el Doctor Who y también me declaro fan de un seguidor de la serie desde hace 50 años, un hombre mayor porque he visto su foto en twitter, diciendo que hacía temporadas que no se emocionaba tanto con el futuro del Doctor Who.
Señores, el mundo está cambiando, las mujeres somos poderosas y aunque yo no me considero feminista (porque para mí hombres y mujeres son exactamente lo mismo), me alegra ver que una gran cadena como la BBC evoluciona con los tiempos. Y espero, sinceramente, que la gente vaya evolucionando con los tiempos y no se quede atascado en la época Prehistórica.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera :)

lunes, 10 de julio de 2017

Cicatrices

Hace tiempo que no escribo en el blog porque llevo un par de semanas con accidentes de lo más tonto, cayendo en el sitio menos pensando con un montón de público delante y sufriendo una leve cirugía. Honestamente no tenía mucho de que hablar, pero hoy se me ocurrió que, quizás por eso, era una buena idea escribir sobre cicatrices.
Las cicatrices de las que hablo no tienen que ser necesariamente las de las heridas que nos hacemos, sino aquellas que no se ven, las que se esconden en nuestra piel y son cicatrices del alma. Reconozco que, personalmente, porto un par de esas con cierto orgullo. Hay heridas que se quedan grabadas en la piel, heridas que no se ven a simple vista y que, en ocasiones, simplemente significan que hemos sobrevivido por loco que eso parezca.
Cada uno de nosotros llevamos una marca en nuestro corazón, de aquellas personas que perdimos, de aquellas cosas de las que nos arrepentimos y, a veces, nos olvidamos que todas esas cicatrices son un recuerdo de algo pasado y podemos verlo como algo terrible o pensar en que esa herida nos ayudó a madurar, a hacernos más fuerte. No sé que voy a escribir a continuación, hoy es uno de esos días en los que haré como Picasso y permitiré que la inspiración me pille mientras estoy trabajando.

CICATRICES
Miró la herida con asombro, apenas podía creerse que hubiera sobrevivido. La vida por norma general tendía a poner a prueba sus nervios, su carácter, su fortaleza y, casi siempre, le ganaba el pulso. A pesar que, en ocasiones, la vida derrotaba todas sus esperanzas. No era una marca muy visible, una pequeña línea en la zona de su pecho para recordarle ese momento. El instante en el cual su vida estuvo en juego por algo absurdo. Es verdad que llevaba mucho tiempo pasándolo mal, había perdido a su mujer y su trabajo en menos de diez días y, por un loco instante, pensó que iba a morir. Se sentía absolutamente perdido, sin guía en su camino, abrumado por la soledad al saber que su mujer lo había abandonado por otro hombre y por la angustia de encontrarse sin el trabajo que había tenido diez años de su vida. 
La caída fue en picado.
Al principio trató de reconquistar a su mujer y enviar currículos a todos los trabajos habidos y por haber. Sin embargo ni ella volvió a sus brazos, ni encontró el trabajo con tanta facilidad como había sospechado. Así que empezó a beber.
Al principio a las comidas.
Después a las comidas y a las cenas.
Después al desayuno, las comidas y las cenas.
Hasta que al final se pasaba el día bebiendo, gastándose el dinero que había ahorrado durante ese tiempo en alcohol, en lugar de guardarlo para cuando la cosa realmente fuera mal.
Su vida se convirtió en un ir y venir de bares. En los amigos bien intencionados que le advertían que el alcohol no era la solución, aunque él estuviera convencido en ese momento que ahorar las penas en alcohol era la mejor idea que había tenido. Poco a poco fue perdiendo a los amigos, a la familia e incluso sus conocidos empezaron a darle de lado. Su solución fue seguir bebiendo, beber hasta perder el control, beber hasta que el agujero que había en su corazón y en su vida se llenara con whisky, vodka o brandy.
Hasta el día del accidente.
Por fortuna ese día no había nadie en la carretera, sólo él, su coche y la columna contra la que chocó. No recordaba cómo había logrado llamar a la Guardia Civil justo antes de desmayarse, a veces pensaba que había sido un auténtico milagro.
Cuando despertó estaba en una cama de hospital, todo su cuerpo le dolía como el demonio y se sorprendió al ver el enorme corte que había a la altura de su corazón. El día que su doctor lo vio por primera vez tras el fatídico accidente le aseguró que había sido muy afortunado, porque el espejo del parabrisas se había roto y se había clavado muy cerca de la aorta, pero el daño había sido insignificante considerando lo grave que podía haber sido.
Le costó aceptar los hechos durante varios días. No podía creerse que hubiera pensado que la pérdida de su trabajo y su mujer iba a suponer su muerte. Comprendió que la muerte le había rozado y la ridiculez de sus pensamientos antes de despertar en ese hospital con su familia cercana y amigos visitándolo constantemente. Nadie moría por un corazón roto, ni por la pérdida de un trabajo.
Así que se prometió a sí mismo recuperarse de la situación, sobreponerse a la vida y continuar su viaje confiando en que el destino le llevaría hasta dónde tuviera que estar.
Sonrió porque ese día estaba, justamente, donde debía. Sonrió a su reflejo en el espejo y acarició la cicatriz con una sonrisa en sus labios.
Esa cicatriz era la prueba de que habría sobrevivido.
Sabía que pronto tendría nuevas cicatrices en su corazón, la mayoría de ellas no se verían a simple vista, pero estaba convencido de que lograría superar los retos que la vida le pusiese por delante.
FIN

Y, finalmente, este es el resultado.
No sé bien de dónde sale esta historia, pero últimamente me gusta persnar que los seres humanos tenemos una capacidad innata para sobrevivir en las peores circunstracias. A veces podemos sentirnos realmente angustiados porque no encontramos nuestro propio pie hacia el camino que siempre hemos soñado, pero me gusta creer que la vida nos acabará llevando a dónde pertenezcamos. Cicatrices en el alma o no.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de Sueños. :)

domingo, 25 de junio de 2017

Una reflexión sobre la libertad, o la falta de ella.

Dado que este fin de semana fue la noche de San Juan y, como buena gallega, me encantan las meigas el relato de hoy hablará de eso, de una meiga en un momento en el que ser diferente suponía una sentencia de pena de muerte a manos de la Inquisición. Creo que, actualmente, estamos viviendo la misma situación de la Inquisición donde unos pocos se creen más dignos que los demás y se consideran en pleno derecho de juzgar a los que son diferentes o piensan diferente. Me considero una persona honesta, siempre escucho las opiniones de los demás y las respeto, incluso cuando a veces no estoy de acuerdo. En nuestro mundo actual parece que lo más sencillo es prejuzgar a los demás, evaluarlos por la ropa que llevan, por el trabajo que tienen o si son diferentes a los demás y, de algún modo, llaman la atención. Yo siempre he creído en la libertad por encima de todas las cosas y considero que en este momento la libertad esta siendo olvidada, llevo algún tiempo pensado que el mundo está involucionando, yendo hacia atrás y me enfada pensar que quizás mi generación sea de las últimas en comprender el verdadero significado de la libertad, incluso aunque nosotros ya la damos por hecha porque no hemos tenido que luchar por ella. Las nuevas generaciones llaman libertad a los troles que insultan a través de cuentas anónimas, a los que se llenan la boca criticando a los demás y se olvidan que ellos mismos son seres humanos, tan dignos de ser juzgados como todos los demás y, desde mi humilde punto de vista, desearía que alguien juzgase a esos troles, les hiciese sentir el dolor de aquellas personas a las que vilupendian públicamente en redes sociales. Desde mi humilde punto de vista, esos que escriben sin nombre, que lo hacen sin se a cara descubierta son unos cobardes y no merecen mi respeto porque están limitando la libertad de otros, criticando sin dar la cara, prejuzgando y comportándose como unos auténticos troles, quizás eso es lo que somos los seres humanos hoy en día, troles de cuentos de hada que sólo saben hacer el mal por el mal. Me gustaría creer que hay algo más, pero cada día mi opinión sobre el ser humano es cada vez más pobre.
Tras el discurso moralista, aquí dejo mi relato.

Noche Meiga

La noche era oscura, la luna nueva apenas iluminaba lo que había alrededor y el mundo parecía un lugar más inhóspito en esas circunstancias. Ella había elegido la noche precisamente por esa razón. Durante el día no podía mostrar sus talentos, la magia que crecía dentro de ella y que se expandía cada día un poco más. El mundo se había convertido en un lugar intolerante para aquellos que eran diferentes. Durante mucho tiempo había creído que la sociedad cambiaría, que cuanto mayor tiempo pasase más posibilidades habría de que todo el mundo pudiese llegar a un entendimiento, no necesariamente una colaboración, pero al menos respeto.
Ya no era tan ingenua.
El mundo había cambiado, muchas cosas nuevas habían aparecido, medicinas que podían salvar vidas, maneras de transporte que permitían llegar más rápido a otros lugares, pero nada de eso importaba cuando había gente dispuesta a eliminar a los que fueran diferentes.
Ella llevaba siglos caminando bajo las estrellas, aprendiendo sus secretos, alimentándose del conocimiento que le podían ofrecer. Había descubierto secretos que abrían caminos hacia lugares insospechados, había aprendido a usar sus dones para sanar a los demás. No su cuerpo, sus conocimientos no podían salvar a alguien gravemente enfermo, sino su alma. 
Llego al claro del bosque, trazó su círculo de poder y lanzó un pequeño hechizo de protección. Esa noche era para honrar a sus ancestros, quienes habían partido al largo viaje antes de ella y que la protegían desde el otro lado del velo.
Su magia la envolvió, su cuerpo, una vez más cambio y se preparó para su próximo destino.
Llevaba cientos de años viajando, buscando nuevos caminos, atesorando secretos, encontrando amigos, enemigos, pero todavía no había hallado el objetivo de su existencia.
Sobrevivía en el mundo disfrazándose de una persona normal, anodina, sin mayor poder que los demás, trabajando en una oficina, cenando con amigos, descubriendo nuevos caminos, nuevas experiencias. 
Todavía no sabía lo que buscaba, esperaba descubrirlo en algún momento de su largo viaje.
Mientras tanto seguía confiando en un futuro en el que las diferencias no fueran un problema, en el que la gente no la juzgase por ser diferente. 
Un mundo donde no hubiera guerras.
Ella había vivido muchas, cada una más terrible que la otra y cada día se repetía que en algún momento el ser humano se daría cuenta de que caían una y otra vez en el mismo error, una y otra vez, tropezaban en la misma piedra y el caos volvía a apoderarse del mundo.
En su camino había enseñado a unas cuantas almas humanas la importancia de la aceptación, de la convivencia en armonía. Pero eran muy pocos humanos los que escuchaban, la mayoría estaban demasiado ocupados juzgando a los demás.
Una vez más agradeció a sus ancentros sus dones, una vez más, partió hacia un destino desconocido para tratar de hacer entrar en razón a los seres humanos.
Durante algún tiempo había creído que podría cambiar a la humanidad, pero a medida que pasaban los siglos se daba cuenta que ella era una sola voz y los humanos estaban demasiado ocupados escuchando el ruido a su alrededor.
Se vistió con su nueva ropa y partió a su nuevo destino.
Quizás ella era una sola voz, pero seguiría intentándolo porque ese era el objetivo de su vida: Hacerse escuchar.
FIN

No sé por qué razón la historia ha evolucionado en esto, pero ya he dicho con anterioridad que mis personajes van adquiriendo vida a medida que escribo sobre ellos y acaban encontrando su propio camino por más que yo intento enderezarlos.
Quizás ellos tengan razón y es mejor el camino que escogen por sí mismos que el predefinido que tengo en mi cabeza porque mis personajes tienen libertad y libre albedrío. Les dejo ser ellos mismos sin juzgarlos, tal vez las personas podrían aprender más de ellos y escuchar sus palabras en lugar de dejarse embaucar por los ruidos de alrededor.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera de sueños.

domingo, 11 de junio de 2017

Moira Amarelle

Esta semana he pensado en presentar a otro de mis personajes en el blog. El de hoy es uno de mis favoritos, se trata de Moira Amarelle la protagonista de mi novela "El libro de Sombras Amarelle". Moira es un personaje que me gusta especialmente porque es una mujer fuerte en un mundo bastante complicado. La historia de hoy no tiene que ver nada con la novela, de hecho, el trozo que hoy escribo es un poco triste. Para poneros en antecedentes, Moira es huérfana, vive en un pequeño pueblo con una familia que la ha adoptado y es una poderosa bruja. Una antepasada predijo que el día que cumpliera dieciocho años sería el día de su muerte y de eso va la novela. Del último mes de vida de Moira, pero no termina mal porque la idea de la novela es que a veces la muerte es sólo el principio de algo diferente. La novela es de fantasía así que hay elfos, vampiros y brujas. Otro día me gustaría presentaros a mi malo, maloso Primus Octavius un soldado del rey Tarquino el Viejo de la Antigua Roma. Sin embargo hoy el día es de Moira Amarelle.

MOIRA AMARELLE
Moira observó a su alrededor, era un día de Primavera y el sol alumbraba en el cielo, lo que la molestaba bastante. ¿Cómo se atrevía el sol a brillar tanto cuándo había perdido lo más importante de su vida?
Una mirada a su alrededor le mostró que se encontraba en el peor lugar del mundo, un cementerio no era un sitio al que le gustara ir. La primera vez que había visitado uno fue con la muerte de su abuela, poco después la de su abuelo, años después la de su madre, después la de su tío y finalmente su padre. 
Estaba sola en el mundo, sola del todo no. Sabía que había otros Amarelle fuera del pueblo, su propia prima vivía con su madre en otro lugar y sabía que su tía aceptaría de buen grado acoger a Moira en la casa que había construído tras el divorcio con su tío. Sin embargo no era el lugar en el que debía estar Moira, siempre debía quedar un Amarelle en el pueblo para que el mal no lo acechara. Poco importaba que la responsable de la seguridad de todos sus habitantes fuera en ese momento Moira, con sólo catorce años debía mantener la magia de toda la familia. No es que fuera a volver alguno de sus tíos o sus primos. Todos habían jurado no regresar jamás al lugar que los había mantenido vivos, ninguno quería la responsabilidad. Eran perfectamente conscientes que hacerse cargo de la magia Amarelle drenaba su vida considerablemente, ningún líder del clan había durado más de 40 años, en cuanto recibían la magia su vida se drenaba unos treinta o cuarenta años. 
No ayudaba tampoco saber que ella misma ni siquiera alcanzaría los veinte. Con dieciocho años, quisiera o no, iba a morir. Así lo predijo la última de los Amarelle con poderes de adivinación.
La realidad es que comprendía la razón, Moira era perfectamente consciente del enorme poder que tenía y que ella debía acabar con la próxima amenaza que caería sobre el pueblo. Sentía la magia en cada porción de su cuerpo, la envolvía de una manera extraordinaria. Su tío le había dicho en una ocasión que era la Amarelle más poderosa de todos, con un poder que superaba la fuerza combinada de su madre y su tío juntos.
El cementerio estaba lleno de gente, muchos habían ido a presentar sus respetos a su padre, pero otros sólo querían ver a la pequeña huérfana de catorce años que era todo el legado que quedaba de la familia más antigua del pueblo. Algunos tenían intención de tratar de robarle la panadería, la casa de su tío, no hacía falta ser adivina para verlo. Se abrazó a sí misma, hasta que sintió una mano sujetando la suya por un lado, por el otro lado otra mano y detrás de su cintura dos manos más. Se sintió reconfortada con todas esas manos, eran de sus amigos Santi, Rocío, Pablo y Malena, los hijos de Mauricio y Anabel que trababajan en la panadería de su familia hasta que ellos murieron y quienes se habían hecho cargo de la misma hasta que la propia Moira fuera mayor de edad para ocuparse de ella. Los cuatro eran los más cercano que tenía a una familia, Santi era dos años menor que ella, Rocío tres años mayor, Malena de su misma edad y Pablo cuatro años mayor. No, no estaba sola del todo. Ellos eran su familia, Mauricio y Anabel habían iniciado los trámites para adoptarla y hacerse cargo de su crianza mientras ella no pudiera valerse por sí misma.
No se había atrevido a decirle a su familia de acogida que por mucho que se hicieran cargo de ella su vida duraría sólo cuatro años más. Había una sentencia de muerte sobre su cabeza y Moira no sabía muy bien cómo sentirse al respecto.
Al terminar el funeral Tanis y Cecilia se aproximaron a Moira. La abrazaron con ternura, Cecilia la invitó a comer en su casa el próximo fin de semana y Tanis besó su frente con ternura. Tanis y Cecilia eran sus dos personas favoritas del pueblo y también de las más mayores. Los dos superaban los setenta años y siempre tenían una palabra amable para Moira.
Cuando todo el mundo dejó el cementerio se quedó frente a la tumba de su padre con las manos de sus amigos todavía rodeándola. Santi, Malena, Rocío y Pablo no hablaban, realmente no necesitaban hacerlo. Ella sabía que podía contar con ellos de forma incondicional.Detrás de ellos estaban Mauricio y Anabel, los seis eran su nueva familia. Se agachó frente a la tumba de su padre, lanzó una bendición a su alma, besó por última vez el nombre inscrito y después se giró.
-Ya podemos irnos.-Informó.
-No tenemos prisa, cariño.-Dijo Anabel con ternura.
-¡Es tan injusto!-Se quejó y sintió cómo la mano de Santi apretaba con más fuerza la suya.
-Lo es, cariño.-Anabel acarició la cabeza de Moira y besó su frente.
-No estás sola.-Mauricio se acercó a Moira y le sonrió.-Nunca estarás sola, pequeña, nosotros cuidaremos de ti.
-Te quiero, Momo.-Pablo se separó de detrás de Moira y la abrazó con fuerza mientras sus hermanos la liberaban de sus rspectivos agarres.
-Te quiero, Momo.-Aseguró Malena y la abrazó, de la misma que había hecho su hermano mayor.
-Te quiero, Momo.-Rocío se colocó frente a Moira y la abrazó.-Estoy aquí para lo que necesites.
-Puedes contar conmigo siempre, Momo. Yo te cuidaré.-Prometió Santi, quien a pesar de ser el más pequeño de todos los hermanos era también el más decidido.-Te quiero, Momo.
-Os quiero.-Afirmó ella y observó a su nueva familia.-Gracias.
-Te queremos, cariño, y cuidaremos de ti.-Anabel miró a sus hijos, a su marido a Moira.-Haré sopa de pollo cuando lleguemos a casa, seguro que te sienta bien.
-Yo te ayudaré.-Se ofreció Santi y Moira sonrió a su amigo. Había visto su futuro y era magnífico. Su mejor amigo salvaría muchas vidas porque iba a ser un Médico extraordinario. 
Tras la muerte de su tío había empezado a tener visiones de su nueva familia, no se podían considerar premoniciones porque ningún Amarelle tenía el don de la Premonición desde Antía Amarelle, pero a veces podían ver fragmentos del futuro de personas con las que estaban emocionalmente unidas. No eran grandes visiones, tan sólo ideas, pequeños matices y sombras. Las últimas habían sido sobre Santi y su prometedor futuro. Iba a hacer cosas extraordinarias y ella lamentaba no poder ser testigo de las mismas porque cuando Santi alcanzara todos su potencial ella ya estaría bajo tierra, caminando en las Tierras de los Amarelle del otro lado.
También había visto el futuro de Malena, su amiga iba a ser una reconocida escritora. 
Los futuros de Pablo y Rocío todavía no habían sido desvelados ante sus ojos, pero Moira estaba convencida que, como sus hermanos, sus futuros iban a ser brillantes, cargados de luz y de amor. Lo serían porque ella iba a utilizar parte de su poder para protegerlos. Era lo mínimo que podía hacer por aquellos que la querían sin segundas intenciones, sólo por ser Moira Amarelle.
Moira observó una última vez la tumba de su padre, después sintió las manos de Santi y Malena en las suyas y los siguió al exterior. El sol seguía brillando en el cielo y Moira realmente deseaba que el camino de su padre hasta las antiguas tierras Amarelle fuera breve y venturoso.
FIN 
Sé que este fragmento es algo triste, pero desde que escribí la novela siempre he pensado en el momento en que Moira se quedaba sóla en el mundo, a cargo de Mauricio y Anabel cuando el único remanente de su familia se moría, además tenía la necesidad de escribir sobre esta familia que en la novela apoya a Moira en el proceso. Malena, Rocío y Pablo no aparecen en la historia, pero Santi sí. Por alguna razón este personaje me gusta mucho.
Nos vemos en el próximo Tejedora e Hilandera, si os gusta mi breve relato compartidlo en vuestras redes sociales a ver si un cazatalentos literario lo lee y siente curiosidad por la historia de Moira Amarelle que incluye elfos, vampiros y brujas.  :)

Una historia apocalíptica

Lo cierto es que con los últimos acontecimientos que están pasando en nuestro país he sentido la necesidad de escribir una historia apocalí...